domingo, 28 de septiembre de 2008

Amor a Muerte



En mi habitación yo me encontraba


con las manos rojas, ensangretadas;


la furia me había envuelto,


y ella perdía el aliento.




En el pecho, el corazón abierto


brotaba tinta roja de su boca,


el frío de la noche gris no se equivoca


al mostrarme las llamas vivas del infierno.




El celo me impregnó su maleficio,


arma blanca utilicé en mi venganza,


al ver que ese beso intenso no fue mío


ingenié mi gran plan de matanza.




Duerme en el mar rojo carissima


eres mas hermosa cuando postras,


tu mirada fúnebre, lúgubre y horrorizada


y extinguéndote revives de mi serlas costras.

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